Thursday, November 24, 2005

La pasión


Infinitamente erradas, todavía creemos que una gran historia de amor consiste en pelearse y reconciliarse, separarse por la guerra, traicionarse y perdonarse o existir de a tres.En el fondo, creemos que el amor con todas las letras debe ser complicado o imposible, y que los hombres que valen la pena son aquellos que nos provocan llorar.Equivocadas, nos lastimamos persiguiendo la crudeza, la pasión descontrolada, las palabras duras y el conflicto interior; pero la felicidad no llega hasta que comprendemos que el amor es el equilibrio y la rutina, la complicidad del tiempo, los gestos tibios, la presencia constante y la memoria compartida.Todos los días, cuando alguien cree que el amor es ropa tirada por la ventana, otro amor se muere.

Wednesday, November 23, 2005

Bendita condición de nosotras las mujeres al tener la necesidad de contar con una amiga confidente y decirle nuestras cosas.... Sean estas buenas o Malas; a falta de ella siendo especifica Karina he tenido que agarrar a un confidente.... Hace apenas unos días me deje seducir por algunas sensaciones de gusto... que me están atormentado.... Y no se si la palabra tormento sea la indicada, por que finalmente termino por justificar cada acción que sé, que esta mal pero a un NO no la puedo evitar............

Sunday, November 13, 2005

MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
ESTOY SUPER ABURRIDA.

Tuesday, November 08, 2005

He declarado la guerra!!!

En mi larga experiencia en el mundo del peatonaje, puedo recapitular diversas anécdotas, intensas situaciones, y estresantes sucesos.

Durante mi estadía en el Distrito Federal, hice uso de todas las opciones de transporte público: microbús, trolebús, metro, taxi y combi; al principio y haciendo gala de mi primicia viajé acompañada de familiares o amigos, después logré conquistar mi miedo provincial y comencé a desplazarme sola, me perdí dos veces, aprendí a gandallar asientos, fingir demencia, mantener posturas de defensa, cuidarme el trasero y el monedero, pero sobre todo mantener un semblante duro, con cara de pocos amigos.

La característica principal del transporte colectivo en esa gran ciudad es que no existe una interacción directa con el chofer de la unidad (metro, microbús, y trolebús), los principales "enemigos" o al menos de quien uno siente la necesidad de cuidarse por el deseo de supervivencia son los demás pasajeros.

De la interacción con los pasajeros en el D.F, tengo vigentes las siguientes experiencias:

- Abordar el vagón de la pestilencia, un fin de semana a las 6 am, todos (excepto mi tía y yo) hedían a crudo, a sudor, estaba tan lleno que nos tocó ir con la cara pegada a los cristales, algo que pensé que solo sucedía en las películas.

- Ser víctima de un pedo mortífero, hasta los ojitos me lloraron. Sòlo espero que el autor de esa flatulencia haya sobrevivido a la intoxicación, o infección estomacal que sin duda padecía.

- Haber recibido un tallarín en el cuello: la primera ves que me quedé dormida mientras viajaba por el metro, sentía que algo se me restregaba en el cuello, al despertar descubrí que era un sujeto que seguramente jamás volvería a ver en mi vida, lo miré con todo mi odio acumulado, detuvo su actividad y se perdio entre la multitud, moraleja: NO DORMIRSE EN EL METRO.

En el transporte colectivo de esta gran ciudad se podían encontrar a personas vestidas formalmente que no podían usar su coche en ese momento por el famoso programa del "hoy no circula", amas de casa, niños, jóvenes estudiantes, chachas, plomeros, de todo... era una diversidad total, un espectáculo visual, siempre entretenido para mis ojos provincianos.

Una vez expuestas mis experiencias desagradables con el transporte colectivo en una enorme ciudad, pasaré a describir mis desafortunadas experiencias con los camiones y específicamente los camioneros (choferes, conductores) en mi bello y sofocante Hermosillo.

Abordar un camión en Hermosillo es tener derecho a una unidad móvil sauna, donde se concentran los vapores e inmundos olores de 40 pasajeros que van sentados, más 30 pasajeros que van de pie.

Es obtener una sección gratuita de masajes que pueden durar desde 5 hasta 20 minutos dependiendo de que tantas personas se bajen del camión.

Es sentir por un momento el miedo de padecer muerte de sapo, si el compañero de asiento rebasa los 130 kilos (creanme, se siente horrible).

Es agarrar un buen viaje, sobre todo si se va sentado en los últimos asientos y alguien detrás está inhalando solventes.

Un tour paseo por el infierno, o montaña rusa sin subidas ni bajadas solo arrancones y frenones súbitamente inesperados, donde hay bebes que vomitan, señoras que gritan y uno que otro "caballero" que mienta la madre.

Es obtener una sección de degradación cultural al escuchar canciones pegajosamente estúpidas y vulgares como: el tao tao, mueve la pom pom pa, la muerte del compadre tite y las gotas quenal.

Es hacer un desequilibrado intercambio de empujones, pisotones e insultos entre pasajeros, en el afán de obtener un asiento, o alcanzar el lugar más cercano a la puerta, o donde entre más aire por la ventana.

Es tener que soportar a un sujeto que se sube con una armònica, guitarra, timbales o maracas a cantar una canción estresante, o que invoca crueles recuerdos, y encima sentir la obligación de darle dinero.

Es estar obligado a escuchar historias descabellantes de sujetos que por años se han drogado y de la noche a la mañana por obra y gracia del espíritu santo dejaron de tener esa dependencia fisica y psicologica, cuando su aspecto fisico, y forma de hablar es la de un loco marihuano, y peor aún, tener que darles dinero respondiendo al llamado que según ellos hace Dios a través de sus cuerpos.

De tiempo atràs mi actitud hacia estas cotidianeidades era de total resignación y un intento mediocre de tolerancia; hasta que un día, ocurrió lo que pensé que jamás me sucedería, bueno, ya lo había visto en repetidas ocasiones con otras personas ajenas totalmente a mí, y me valía un cacahuate, hasta que lo viví.

Después de soportar el ambiente hostil que se vive en una unidad de transporte público, ). No estaba dispuesta a soportar las actitudes y majaderías de un chofer.

Y comenzó la guerra...

Por fortuna, hace un año realicé un trabajo de investigación con la finalidad de descubrir el problema de comunicación entre los usuarios de la unidad de transporte y los choferes; deduje que el problema principal era el sentimiento de inferioridad por parte de los conductores y el mismo problema de inferioridad por parte de los usuarios.

Los conductores se sienten inferiores porque no consideran digno su trabajo, no se les da reconocimiento por las actividades que realizan, y responden a la imagen de identidad que la sociedad les ha otorgado: Ignorantes, descolarizados, groceros, despótas, malos, rateros y abusivos.

Por su parte, los usuarios, conservan un sentimiento de inferioridad al tener que hacer uso de este tipo de transporte, puesto que en esta región quien hace uso del transporte público es quien no tiene los recursos ecónomicos suficientes para tener un auto propio, no quien no pudo circular por el exceso de automoviles en la ciudad. (hablando de Hermosillo)

Los usuarios se sienten inferiores también al ser pasajeros, puesto que pierden el control y la autoridad, estan sujetos a las decisiones que tome el conductor, se vuelven algo así como propiedad del vehículo, propiedad del chofer, se deshumanizan, se convierten en objetos, en respuesta de este sentimiento, como una sociedad reprimida responde violentamente a su yugo: con actitudes agresivas.

Estos descubrimientos, me ayudaron para comprender mejor mi entorno y adoptar una postura tolerante, abierta y comprensiva, que perduró hasta que fui victima de la majadería de un chofer.

Un chofer que para su desgracia se vino a topar con quien menos le convenía en ese momento, aproveche mis frustraciones acumuladas de la semana, y las descargué sobre él como un vómito de palabras directas a su sentimiento de inferioridad, y peor aún.. LO DISFRUTE, COMO LO DISFRUTE, HASTA LO SIGO GOZANDO, para su desgracia dentro de mi discurso toqué las sensibles fibras del resto de los pasajeros, que reaccionaron automáticamente y en menos de 5 segundos, todos comenzaròn a sacar sus frustraciones en contra del infame conductor.

Confieso que tuve miedo de pedir la parada, pues pensé que en cuanto pusiera un pie en el aire, arrancaría sin tocarse el corazón, por fortuna no fue así, esperó hasta que me bajara y al final (como siempre lo hago) le di las gracias.

No hizo falta que le insultara, tampoco que sacara a relucir mi repertorio de sandeces, simplemente me agarro en un mal día, unos de esos días en los que no me siento dispuesta a tolerar impertinencias de terceros, no recuerdo que le dije, sòlo se que hablè y hablé y hablé... luego se unió un señora al discurso, después un jóven.. y luego, no podia distinguir quien decía que..

Y fué esa mi declaración de guerra, hasta el momento son tres los choferes que han recibido la respuesta a sus majaderías, y no me conformo con tan reducida cifra, entre mis argumentos destaco la ley de transporte público, y alguna advertencia sobre tomar los datos de su unidad y llamar de inmediato para levantar un reporte.

Al principio pense que este tipo de actitudes eran un gasto innecesario de energía, con la práctica, descubrí que es una manera óptima de descargar el estrés diario.

Por supuesto que hay mejores maneras de descargar el estrés diario je je jeeeee, pero como la carencia de esos recursos ya se convirtió en manda, no me queda más que buscar otros escapes.

Esto no quiere decir que a todos los camiones que abordo les busco pleito, simplemente respondo a aquellos que son groceros conmigo: me gritan, me insultan, me quieren cobrar demás.

Considero que mis recientes actitudes aguerridas e intolerantes, se deben principalmente a la frustración de lo ocurrido con cierta gente, tema del cual, no quiero hablar.

P:D:Del transporte público de Mérida aún no tengo comentarios.

shhhhh

No hagas nada
no hace falta...

Solo deja que tu piel le hable a la mìa
con un roce...
con una caricia,
ella puede ser mas sincera que tu voz

Calla, de nuevo,
no hace falta...

Permite que tus manos
entreguen su mensaje,
deja que se deslicen
y entrelacen con las mìas,
sobran tus palabras.

Silencio por favor,
no hace falta...

Sòlo mantente cerca
respirame
como si te adueñaras de mi esencia.

Deja que mi piel te hable
y no hagas caso de mi voz
mi piel es màs sincera que yo.

Ahora si... usa tus labios,
silencio, no hace falta...

Ellos resumen
tus palabras disfrazadas
tus buenas intenciones,
y tus corazas.

Tienes tanto que decirme, lo se
tengo tanto que decirte...

Son tan interminables y necias
estas palabras
que tu cuerpo y el mìo
no estan dispuestos a escuchar...

Tienes dudas y màs dudas
y mi voz un almacèn de respuestas.

No preguntes, calla

Deja que tus ojos
se sumerjan en los mìos
que nada saben ocultar,
que no complican las cosas.

Soy lo que ves,
soy lo que sientes...

Sin voz que me cubra,
sin voz que me proteja,
sin voz que te aniquile.

Soy lo que ves,
soy lo que sientes...

No pidas que rompa el silencio
en èl esta desnuda mi Alma.

Tengo una pequeña amnesia
A veces quisiera recordar(te)
cosas como lo hacen mis papás,
pero me dicen que eso sólo sucede con la edad.
Entonces, todavía soy joven para recordar.....
Despues de todo, todo sigue igual, tal y como lo habia pronosticado.