Tuesday, May 10, 2005

y Digan que yo lo Digo

En el grito callado de mi voz que no escuchas,
En el cálido aliento que me entibia las sienes.
En el brazo que entorna mi creciente temor,
En las letras quebradas del temblor de mis manos
En el llanto perdido de mis sangrantes penas,
En el leve suspiro que agoniza,
En las canciones tristes que musitan olvido.
En el lecho vacío de mis horas inertes...
¡TE EXTRAÑO!
Si, te extraño,
Te extraño en cada día.
Te extraño como nunca,
Te extraño en mis cabales,
Te extraño en mis locuras,
Aunque de tanto extrañarte mi alma agonizante
no pueda ya decir ni siquiera tu nombre.

No comments: